Ventajas e inconvenientes de Internet en la divulgación científica

Internet abre paso a un sinfín de modalidades y soportes de información que aportan a su vez un abanico de posibilidades a disciplinas informativas como la divulgación científica. En este sentido, cualquier medio o periodista especializado en la difusión de la cultura científica disfruta actualmente de una amplia base de datos que – bien utilizada – se convierte en la mejor fuente posible. No sólo nos referimos a la consulta de directorios de contenidos como pueden ser las enciclopedias, sino también webs más concretas como las de los propios protagonistas de la noticia, los departamentos y publicaciones de todas las universidades del mundo o las propias hemerotecas de las revistas científicas más prestigiosas.

Asimismo, el correo electrónico es un canal universal por el que el flujo de información fuente-periodista discurre de un forma rápida y, en muchos casos, eficaz. Aunque no se debe abusar de él, es un hecho que la utilización del e-mail ha mejorado y potenciado la comunicación entre el redactor con sus entrevistados o consultores más frecuentes.

En el apartado de contenido, el planteamiento de la información ha experimentado una revolución en cuanto al material añadido que puede complementar cualquier noticia publicada en una red. Esto, en el caso de la divulgación, es un factor a tener en cuenta ya que de lo que se trata es de intentar “traducir” ese conocimiento superespecializado a un idioma comprensible por cualquier lector. Hipertexto, vídeos, gráficos, infografías animadas o cortes de sonidos son cada vez más compañeros de la fotografía a la hora de editar y subir un contenido en toda publicación, lo que facilita la labor al divulgador a la hora de plantear la información, y la del lector a la hora de comprenderlo.

Todo ello, unido a la facilidad con la que se puede crear un medio en Internet, ha posibilitado la proliferación de portales especializados en deportes, economía y también, como no, en la divulgación de la ciencia.

Por el contrario, ocupan un lugar importante las desventajas que aporta Internet a la divulgación. En una temática donde la comprensión y la rigurosidad se vuelve imprescindibles, esta última pende en ocasiones de un hilo. La ya comentada libertad para crear contenido, desgraciadamente está directamente relacionada con la falta de precisión de muchas de las informaciones que podemos encontrar en la Red de redes. Además, por su parte, tanto el correo electrónico, como el teletrabajo están fomentando un cierto sedentarismo en el periodista, que ya no necesita el contacto directo con los hechos y, lo que es peor aún, con las fuentes de las noticias. Esto, además de mermar la certeza en lo publicado, también fomenta la homogeneización de contenidos en el plantel de medios digitales, donde son pocos los que apuestan por informaciones propias y obtenidas grabadora y bloc en mano.

Por |13 octubre, 2009|

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