¿Adiós al papel convencional?

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Incluso en la omnipresente era digital, las investigaciones muestran que los consumidores son muy reticentes a leer en sus ordenadores portátiles, en sus teléfonos móviles o PDAs, es por eso que seguimos llevando de un lado a otras enormes cantidades de papel. Sin embargo, la gente cada vez deja menos espacio en su vida para el enorme peso y espacio que el papel ocupa, y son más sensibles al impacto medioambiental que su uso e impresión representan.

Roger Chartier hablaba en su famoso artículo “Muerte o transfiguración del lector” sobre la revolución incontestable de los tres órdenes: el de la producción, el del uso y lectura y el de la circulación o difusión de esos contenidos digitales. Un papel de estas características, con capacidad de almacenamiento ilimitada, gran autonomía y conexiones sin cables, representa una de las plasmaciones más avanzadas de esa revolución imparable.

Otros expertos señalan que este formato no desaparecería gracias a tres razones básicas: es fácil de transportar, fácil de usar y barato. Sin embargo, señalaban que su público objetivo sería probablemente equivalente a los consumidores de vinilo hoy día.

Pero los argumentos y vaticinios en torno al periódico impreso aceptan que la competencia que suponen Internet, los teléfonos móviles o la pda, deberá traducirse en un rediseño no sólo de los formatos, sino también de los contenidos, como ha venido sucediendo hasta ahora.

De todas formas, las estadísticas hablan de un mayor número de personas que cada día se informan a través de la red, si bien esto no es sinónimo de la desaparición del papel, a pesar de que las tiradas se han visto reducidas en un 3 por ciento en los últimos dos años. Sí es cierto que los periódicos tendrán que buscar la forma de hacer frente a esta competencia, de integrar las nuevas formas de “periodismo ciudadano” o de proporcionar una oferta informativa adecuada y distinta. Un ejemplo de todo esto es el diario económico belga De Tijd, el cual puso en marcha un ensayo experimental que de tres meses de un nuevo concepto de periódico electrónico. Siguiendo en la línea de las investigaciones sobre nuevos soportes que puedan ser equivalentes al papel pero con la ventaja de ser electrónicos, De Tijd se sirvió  en 2006 de un dispositivo de la factoría iRex Technologies para descargar las actualizaciones del contenido a través de banda ancha o de las conexiones wifi ciudadanas.

De esta forma, los 200 suscriptores en este proyecto digital, bajo la supervisión de la Universidad de Lovaina, pudieron acceder a los contenidos digitales del periódico económico sin necesidad de estar conectados todo el tiempo de lectura.

El aparato en pruebas en Bélgica permite leer cada página y artículo por separado o un resumen de cada sección. A través de una conexión a Internet de banda ancha, el usuario puede bajarse las nuevas ediciones del diario. A lo largo del día, al pasar por un punto wifi, el periódico actualizará automáticamente su edición con las últimas noticias. Tanta tecnología sirve también a los anunciantes, que podrán ofrecer sus productos en el momento del día que más les convenga y, como en Internet, ofrecer enlaces a sus informaciones. El modelo todavía no se ha fabricado en masa y actualmente cuesta casi 500 euros.

“Somos el primer país en ponerlo en práctica, pero sabemos que hay mucho interés en todo el mundo. Varios países europeos lo están estudiando, y también China”, afirmó Bruynseels, responsable del área tecnológica y de implementación de De Tijd. El diario no se planteó que el formato digital sustituyera a la versión impresa, sino que la complementara y ampliara en coordinación con su página Web como ocurrió finalmente.

Los expertos aún no se han pronunciado explícitamente con respecto a la revolución, o no, de este nuevo soporte pero sí se aproximan al nivel de aceptación que tendrá en la sociedad y más concretamente en la comunidad lectora. Este es el caso de numerosos artículos publicados en medios electrónicos que intentan delimitar los cauces por donde se impondrá este nuevo avance. Algunos ejemplo son: Los diarios ante el desafío digital: ¿adiós al papel? de Juana Libedinsky o Prensa y convergencia tecnológica: Claves para la definición de un modelo de negocio periodístico en la Era Digital de Pedro Antonio Rojo Villada , que apuestan no por un corte brusco sino por una compleja transición en la rutina de consumo de los consumidores y en los medios de comunicación, condicionado, en el último caso, a la explotación de las nuevas posibilidades publicitarias que ofrece el sector multimedia.

Personalmente pienso que la implantación del papel digital deberá esperar, tal y como hicieron otras, a que la sociedad la asimile y la acepte como buena. De hecho, la Kindle de Amazon ha llegado a España y de momento sólo Elmundo ha apostado por él.  No obstante las compañías no son amigas del riesgo y a juzgar por las encuestas de consumo (el 62 por ciento de los usuarios utiliza Internet para consultar información) el nuevo soporte tiene pinta de ser todo un éxito y abrirá aún más las puertas de la ya asentada Sociedad de la Información.

Más información | El papel digital (wikipedia),  El novedoso papel electrónico y El caso de DeTijd

Por |18 octubre, 2009|

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